El mercado ruso es uno de los más atractivos del mundo actualmente. Debido a que la industria local es poco competitiva todavía, las importaciones forman una gran parte del consumo interno del país. Hay una emergente clase media localizada fundamentalmente en Moscú y San Petersburgo con una alta propensión media al consumo.
A pesar de todas las barreras que supone la entrada al mercado ruso, posteriormente la demanda del producto y los volúmenes de venta compensan las dificultades e inversiones. La distribución de los productos de alimentación en todo el país se basa en las redes comerciales reduciendo al mínimo la distribución caótica a través de los mercadillos locales. En el mercado están presentes las siguientes cadenas de distribución extranjeras: Metro Cash&Carry, Auchan, Carrefour, Paterson, Billa, Kalinka Stokmann, Hediard.
Cabe destacar especialmente los siguientes sectores que además presentan una oportunidad para las empresas extremeñas:
Cárnicos: tanto los embutidos que están de moda actualmente como carne (incluyendo tocino, despojos) frescas y congeladas destinada al Horeca y fabricación de embutidos en las fabricas locales.
Conservas: aceitunas, conservas vegetales, conservas de fruta y dulces. Actualmente es la partida que más se exporta a Rusia desde Extremadura.
Aceite de oliva: a pesar de mucha competencia entre las marcas el consumo del aceite de oliva aumenta. El mercado de aceite de oliva según los expertos, seguirá creciendo alcanzando unos 10%-15% del volumen total del mercado de aceites vegetales.
Hay que enfatizar que el segmento de los productos ecológicos está en el momento de su desarrollo. En el mercado por ahora funcionan pocas empresas especializadas, aunque todas consideran este segmento de mucho potencial.
A la hora de salir al mercado ruso hay que tener en cuenta las peculiaridades del país tanto de su economía como de la mentalidad de sus habitantes. A pesar de poco desarrollo de la industria local el gobierno toma serias medidas para protegerla contra la invasión del producto importado creando altas barreras de entrada.
Dependiendo de cada producto se exigen unos u otros certificados específicos. Uno de los certificados básicos es el Certificado de Conformidad de GOST (ROSTEST) que es necesario para la importación de todo el producto acabado. El certificado de conformidad GOST indica la adecuación de producto, bien o servicio de fabricación domestica o importada a la normativa rusa.
La mejor recomendación que se pueda hacer a un fabricante español que exporte a Rusia y quiera certificar su producción es que involucre en ello a su contraparte rusa, lo que es además bastante habitual. La certificación en Rusia es un proceso caro y complicado.
El importador ruso a su vez paga unos impuestos muy altos para realizar las importaciones, especialmente si hablamos del sector del vino. Los créditos de los bancos en Rusia son de unos 20% anuales lo que les complica también la financiación, por lo tanto cuando deciden importar algún producto a Rusia es un riesgo importante para ellos y necesitan el apoyo y entendimiento de sus proveedores españoles.
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